Colágeno tipo I, II o III: cómo elegir el correcto sin que te engañen

Dal team Lionzen 19.10.2026 · 2 min di lettura
Colágeno tipo I, II o III: cómo elegir el correcto sin que te engañen

"Colágeno" se ha convertido en una palabra mágica del marketing del bienestar. Lo encuentras en polvos, cápsulas, cremas e incluso cafés. Pero aquí viene la parte que casi nadie te cuenta: no todo el colágeno sirve para lo mismo. Hay distintos tipos, y comprar el equivocado para tu objetivo es tirar el dinero. Esta es la guía para elegir sin que te engañen.

Primero: ¿qué es el colágeno y por qué lo perdemos?

El colágeno es la proteína estructural más abundante del cuerpo: el "andamiaje" de la piel, los tendones, los cartílagos, los huesos y los vasos sanguíneos. A partir de los 25-30 años empezamos a producir menos y a degradarlo más rápido. De ahí las arrugas, la menor firmeza de la piel y, con los años, también molestias articulares.

Los tipos que de verdad importan

Existen muchos tipos de colágeno, pero en suplementación tres concentran casi todo el interés:

  • Tipo I: el más abundante del cuerpo. Domina en piel, tendones, huesos y cabello. Es el que buscas si tu objetivo es la firmeza y elasticidad de la piel o la salud del cabello y las uñas.
  • Tipo II: el característico del cartílago. Es el relevante para quienes buscan apoyo articular.
  • Tipo III: acompaña al tipo I en piel y vasos sanguíneos, aportando estructura y elasticidad. Suele ir de la mano del tipo I.

La consecuencia práctica: un colágeno para la piel (I y III) no es el mismo que uno pensado para las articulaciones (II). Mira siempre qué tipo aporta el producto, no solo los gramos totales.

Hidrolizado, péptidos, no desnaturalizado: descifrando la etiqueta

Los términos del envase confunden a propósito. Aclaremos:

  • Colágeno hidrolizado / péptidos de colágeno: el colágeno se ha "troceado" en fragmentos pequeños para que se absorban mejor. Es la forma habitual para objetivos de piel (tipo I/III).
  • Colágeno tipo II no desnaturalizado: una forma específica que se usa en dosis muy pequeñas con un mecanismo distinto, orientado al cartílago.

No es que uno sea "mejor": es que responden a objetivos diferentes y se usan en dosis muy distintas.

El detalle que multiplica (o anula) el resultado: la vitamina C

Aquí está el error más caro. Tu cuerpo no puede fabricar colágeno sin vitamina C: es un cofactor imprescindible de las enzimas que ensamblan la proteína. Tomar un colágeno excelente con un déficit de vitamina C es como entregar ladrillos sin albañil. Por eso muchas fórmulas bien diseñadas incluyen vitamina C, o conviene asegurarse de tenerla cubierta con la dieta.

Cómo elegir sin que te engañen: checklist

  1. ¿Qué tipo es? I/III para piel, cabello y uñas; II para articulaciones.
  2. ¿Cuántos gramos reales? Las dosis estudiadas para piel suelen rondar varios gramos diarios de péptidos. Desconfía de dosis testimoniales escondidas en fórmulas "milagro".
  3. ¿Lleva vitamina C o la tienes cubierta? Sin ella, el resto importa menos.
  4. ¿Origen y pureza? Marino o bovino son los habituales; lo importante es la trazabilidad y la ausencia de rellenos innecesarios.
  5. Expectativas realistas: el colágeno no es un lifting. Los estudios que observan mejoras hablan de semanas de uso constante, no de días.

En resumen

No preguntes "¿es bueno este colágeno?", sino "¿es el tipo adecuado para lo que quiero, en dosis suficiente, y con vitamina C que lo active?". Con ese filtro, descartas la mayoría de los productos que solo venden humo.

Para el objetivo más demandado —piel, elasticidad y firmeza desde dentro— Lionzen Collagen+ está formulado pensando en ese territorio del tipo I/III, el que de verdad trabaja sobre la piel que ves en el espejo.

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